El amor como forma de vida

 



 ¿Alguna vez te has enamorado? ¿alguna vez has sentido esas mariposas en el estómago que parecen revolotear cuando has conocido a alguien?

Esta noche conocí a una persona que me era familiar, una persona que es conocida por todos, incluso más allá de nuestras fronteras. Esta mujer, con carácter y una fuerte personalidad, me la encontré frente a mí, mirándome y conectando conmigo. Estaba descansando por unos días de su trabajo, que tanto tiempo la consume.

Por unos momentos, ambos estábamos libres de responsabilidades laborales y, al estar relajados y con los brazos de algún modo derrotados, nos dimos la oportunidad de conocernos personalmente. Esta conexión fue mucho más allá de lo esperado: conectamos los corazones.

En esos momentos dejamos de ser las figuras que somos de cara a los demás y simplemente éramos nuestra propia esencia. Y de ese modo nos juntamos y nos besamos. Supongo que su vestido rojo hacía referencia al amor que crecía en esos instantes. ¿Quién me iba a decir a mí que iba a conectar con una persona tan importante políticamente hablando como es una de las más icónicas de este país, llamada Ayuso?

Me dejó ver lo más profundo de su ser, sus emociones. Pude ver en su rostro el cansancio acumulado y también su tristeza, pero es obvio que era muy emocionante lo que ella hace para los demás.

Nos abrazamos y ella después me acompañó por los restantes sueños que esta noche me deparaba. Al rato me vi dentro de un coche con ella y, aunque no lo haya dicho antes, su cuerpo pertenecía a la política Ayuso, pero su alma y su espíritu eran de otra persona, alguien muy familiar y cercano a mí.

Yendo con ese coche conducíamos por una carretera un poco estrecha y, a ambos lados, algo extraño ocurría. Pasamos por medio de toboganes repletos de agua donde se veía a la gente sonreír y tirarse por ellos. Era un espectáculo y algo muy grande. No había piscina, solo toboganes subiendo y bajando a ambos lados de la carretera.

Más tarde me encontré dentro de un local enorme que parecía formar parte de una cueva o algo similar. Allí estaba Nuria y ella hacía una mayonesa transparente dentro de un bol de cristal bastante grande; podría hablar de un par de litros o tres. Después, yo mantenía en mis manos lo que parecía ser una extraña ensalada de piedras. ¿Acaso íbamos a comer eso?

Momentos después yo me encontré en una mesa con dos personas más y, de toda esa ensalada de piedra, solo me quedé con una grande y aquella extraña mayonesa incolora.

Nuria se fue en un autobús rojo, pues estos pasaban por la calle cerca de aquel sitio extraño en el que me encontraba, pero yo estaba esperando a alguien que pasara conduciendo otro autobús: Ayuso. Sería nuestra despedida final antes de volver a sus responsabilidades políticas. ¿La volvería a ver o acaso ella me buscaría?

Qué decir de estos sueños, en los que también destaco el autobús haciendo siempre referencia, pero esta vez eran rojos y por eso le doy mucha importancia a este color en el día de hoy.

En un momento dado también conduje un autobús, pero le tuve que dejar los mandos a otro compañero porque yo veía borroso. Todo el paisaje era de noche y había subidas y bajadas, como si de algún modo la carretera estuviera deformada.

¿Querrán decirnos estos sueños algo importante para la numerología? Si es así, me quedaría sin duda con los elementos más significativos, que pueden ser Ayuso y el color rojo… Y quizás, solo quizás, aquella extraña ensalada de piedras y la mayonesa…

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